Fantástica XI Asamblea de IU… pero con 5 peros

Soy muy fan de los métodos con los que se ha llevado a cabo la XI Asamblea de IU; me parece fantástico que toda la militancia haya podido votar directamente las candidaturas a la nueva dirección  y que, en el caso de las ponencias políticas, también hayan hayan podido votar los simpatizantes.

Dicho de otra manera, me parece fantástico haber asistido a una Asamblea basada en la  democracia directa  y no en  una estructura piramidal de delegados

Sin embargo, para conseguir una Asamblea óptima, se me ocurren hasta cinco “peros”que habrá que corregir en un futuro.

1) Las ideas claves de las ponencias deben ser presentadas de otra manera, mucho más sucinta y clara. El conjunto de las ponencias políticas inicialmente sometidas a la consideración de militantes y simpatizantes sumaba más de 200 páginas. Leérselas todas con la debida atención y comparando los documentos entre sí ha sido una tarea demasiado esforzada y farragosa.

2) Se necesita dar bastante más tiempo a las organizaciones territoriales para que discutan y enmienden las ponencias  y más tiempo también para que, recibidas estas enmiendas por lxs diferentes ponentes, estos puedan incorporarlas a sus documentos.Y lo que es tanto o más importante, también se necesita más tiempo para que lxs ponentes puedan llegar a síntesis y acercamientos entre ellxs.

3) No sólo se ha de abrir la Asamblea a los simpatizantes: también se ha de reglamentar el espacio dedicado a la escucha y la permeabilidad con los movimientos sociales cuyos valores compartimos

4) No se puede abrir el melón de poder votar las ponencias por apartados – es decir, votando apartados de documentos distintos – y, a la vez, demediar esta posibilidad permitiendo la posibilidad de votar en plancha (con un solo clic) a todos los apartados de la misma ponencia.

5) Por último, las candidaturas a la dirección, y a la coordinación, necesitan un espacio y un tiempo propios para manifestarse, confrontar entre sí y dirigirse a quienes tienen que elegirles.

En resumen. Una Asamblea de ratificación que culmine un   proceso de decisión directa por parte de todxs los miembros de IU requiere de un largo proceso político de maduración, debate e identificación  de los asuntos que están realmente en juego.

¿Quiere esto decir que  tenían razón quienes solicitaban aplazar la Asamblea? Siento desencantar a los enemigos de los matices pero la respuesta es que sí… pero sólo parte! Yo seguiría votando que no a esta propuesta, sin dudarlo ni un instante. porque sigo convencido de que IU no podía llegar a las nuevas elecciones con un documento estratégico de hace varios años, con unos estatutos superados ya por la realidad y con un liderazgo confuso.

Hemos tenido una Asamblea novedosa y fantástica, aunque condicionada por la especial coyuntura política que vivimos. Ahora se trata de no ponernos límites y pasar, entre todxs,  de lo fantástico a lo óptimo

 

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