El futuro de IU y la XI Asamblea

 ¿Hacemos una Asamblea para salir del paso o para resolver nuestras limitaciones históricas?. Si crees que la segunda opción es la buena quizás te interese este texto. En buena medida coincide con un documento aprobado por la dirección de EUIB. Si encuentras algo chungo seguro que serán mis añadidos personales.

I.- ENFOQUE GENERAL DE LA ASAMBLEA

El mismo Consejo Político Federal que ha convocado la XI Asamblea, acordó también que debemos encaminarnos a “una Asamblea excepcional ante una situación excepcional. Una asamblea que sea no el punto final sino el principio de algo más grande. Una asamblea paraestar a la altura del momento político”.

Si estas palabras no son puramente retóricas, eso quiere decir que la XI Asamblea no puede limitarse a hacer una reflexión sobre el pasado ciclo electoral y sobre las medidas que hay que adoptar en consecuencia: la XI Asamblea ha de ser, también, la Asamblea del XXX aniversario de IU y, por tanto, la que  haga un balance general de nuestra trayectoria, de nuestros éxitos y de nuestras limitaciones, y la que nos permita dar un paso cualitativo hacia delante.

Está claro que IU, en estas tres últimas décadas ha jugado un papel imprescindible en ladefensa de los intereses de las clases populares y esto es algo de lo que podemos y debemos sentirnos orgullosos. Pero, al mismo tiempo, hemos de tenir el coraje y la honestidad de mirarnos al espejo tal como somos y de saber encontrar nuestras debilitades y nuestros errores con el firme propósito de corregirlos.

Para hacerlo, debemos evitar los debates nominalistas y emocionales del estilorefundación/reivindicación de las siglas; renovación/mantenimiento de las esencias; agotamiento del proyecto/fe en el proyecto o cambio de nombre/mantenimiento del nombre. Este tipo de planteamientos  impide hacer síntesis razonables y conducen necesariamente a conclusiones estériles y a la división interna de la organización.

Se trata, pues, de no caer ni en la tentación del inmovilismo y el temor al cambio  ni en la de ponernos a correr como pollos descabezados para salir de la actual situación; se trata, en definitiva,  de analizar las nuevas realidades y de tomar decisiones concretas y no retóricas o emocionales sobre cómo afrontar el futuro. La ciudadanía espera de nosotros compromisos con sus problemas y una oferta política clara. Los debates abstractos e  interiorizados no tienen nada que ver con la transformación de la sociedad

II.- LA TRAYECTORIA DE IU

IU, como EUIB, está situada en un momento histórico  muy delicado de su ya  dilatada trayectoria

Una somera vista atrás nos indica que IU – en las elecciones generales – tiene un techo y un suelo electorales bastante definidos que oscila entre el 4 y el 7 %. Sólo en unas pocas ocasiones hemos alcanzado porcentajes cercanos al 10% (en dos elecciones europeas y en las generales de 1996)

Enterrados mil veces por los grandes grupos mediáticos, atacados desde todos los angulos y objeto de diversas opas hostiles, IU se ha acreditado como una fuerza poco menos que  insumergible. Nosotros tenemos un capital ideológico, organizativo y de conexión con los movimientos sociales que  es, en definitiva, el que ha impedido que IU acabara siendo en las pasadas elecciones generales  la UPyD de la izquierda.

Acreditado que somos un navío muy difícil de hundir, también hay que valorar que, como decíamos anteriormente, IU tiene un techo electoral igualmente marcado. Ni con un PSOE desacreditado en el gobierno ni con el PP en el gobierno, ni sin Podemos ni con Podemos, IU ha sido capaz de ir más allá del 10% y esto la situa en la banda media/baja de los partidos más cercanos a nosotros en Europa.

Así mismo, IU tiene una organización movida por convicciones profundas y y con fuerte arraigo territorial pero que, desgraciadamente, no tiene el peso organizativo ni la extensión territorial de otras organizaciones similares del entorno europeo.

Por otra parte, también tendremos que convenir que IU no ha conseguido jamás desarrollar plenamente este carácter de movimiento político y social, de unidad popular, a la que siempre ha aspirado. Con algunos elementos correctores, IU funcionó como una coalición de partidos en los inicios de su trayectoria y, a partir de la IIIª Asamblea y también con algunas correcciones, como un partido convencional

Por tanto,  no contamos ni por volumen ni por cohesión, con una organización lo bastante potente para garantizar unos buenos resultados electorales y unas políticas de cambio trasnformadoras

Después de haber estado casi  dos décadas demasiado centrados en el PSOE, en el sorpasso y en las opas hostiles que nos lanzaba, ahora corremos el peligro de hacer lo propio con Podemos… sería la repetición de un mismo error: la superación de nuestras limitaciones políticas, organizativas y electorales no depende de los demás sino de nosotros mismos.

Consciente de todo ello, y en otro momento de dificultades electorales, la IX Asamblea de IU – hace 8 años – apostó por la refundación de IU y, unos años después, la X Asamblea nos mandató a impulsar la creación de un Bloque Político y Social. Lamentablemente, ni uno ni otro mandato fueron ejecutados de manera adecuada.

Más recientemente, IU, ha sabido diagnosticar con acierto la situación general de nuestro país, sus tensiones sociales, los efectos de las políticas de recortes y el desgaste del bipartidismo pero no fue capaz de dar los pasos necesarios para canalizar de manera significativa la frustración social creciente.

Que surgiera otro partido al socaire de esta incapacidad y nos arrebartara un tercio de nuestro electorado es lo de menos: la gran pregunta que nos debemos hacer es si, a partir de ahora, vamos a estar estamos dispuestos a hacer lo necesario para superar nuestras limitaciones y combatir eficazmente para conseguir los objetivos estratégicos que llevamos defendiendo desde hace treinta años.

 

III.- DOS COSAS QUE DEBEMOS HACER

  1. A) Reforzar Izquierda Unida
  • Una fuerza transformadora no puede tener su corazón acompasado con los latidos electorales y no puede dedicar la mayor parte de su energía a los debates institucionales y las batallas mediáticas : necesitamos una organización mucho más potente y mucho mejor organizada, mucho más pegada al terreno y al activismo social, que hable mucho de lo que a la gente le preocupa de verdad y muy poco de sí misma y de los demás partidos.
  • Una fuerza transformadora no puede centrarse casi exclusivamente en la disputa del mercado electoral ni debe convertir la acción  política institucional y electoral en el 80% de su acción política
  • Una fuerza transformadora debe trabajar en el día a día desarrollando actividades culturales, sociales y medioambientales  además de campañas políticas puntuales

… Ninguno de estos asertos constituye una novedad en la elaboración política de IU: lo que constituiría una novedad es llevarlos a la práctica

Por otra parte, nuestros adherid@s tienen un elevado índice de participación en los movimientos sociales… pero la organización falla a la hora de nutrir y reforzar colectivamente esta participación.

Por último, IU ha de democratizarse mucho más. No bastan los funcionamientos asamblearios y las listas proporcionales para garantizar los derechos de las minorías si los debates se calendarizan desde arriba, si  las asambleas se organizan de forma piramidal y  si la opinión de l@s afiliad@s pasan por tres filtros de delegad@s antes de llegar al centro de decisión final.

Las negociaciones cupulares entre partes deben dejar paso a mecanismos de democracia directa siempre que sea posible y, por supuesto, es imprescindible abrir canales directos de opinión y de debate en sentido vertical y, sobre todo, horizontal

IU debe ser una fuerza fresca, rápida y  ágil a la hora de decidir y a la hora de actuar y esto es incompatible con todo tipo de baronías y de componendas entre ellas. Vale más que nos equivoquemos entre tod@s – tiempo habrá para que entre tod@s rectifiquemos – que delegar los supuestos aciertos en una minoría

  1. B) Construir una herramienta decisiva para la transformación social

La XI Asamblea de IU ha de volcarse en la consolidación política y organizativa de Unidad Popular   para que se convierta en una herramienta decisiva de la transformación social.

La  improvisación y las prisas en la constitución de proyectos unitarios como los Ganemos y UP, improvisación letal a pocos meses de las elecciones, debe dar lugar a un movimiento en profundidad, con vocación estratégica y que entronque directamente con el objetivos marcados por la X Asamblea de contribuir a generar un amplio bloque político y social con voluntad y capacidad transformadoras.

Dicho proceso de consolidación política y organizativa de la unidad popular se debería impulsar de acuerdo con los siguientes criterios:

  • Situarse en las coordenadas ideológicas propias del anticapitalismo, el feminismo,la ecología política, la radicalidad democrática y la universalidad de los derechos humanos
  • Girar en torno a un programa político honesto, realista, elaborado de forma colectiva y participativa y que constituirá su compromiso con la sociedad
  • Dirigirse a la mayoría social con voluntad ganadora y hegemónica.
  • Subordinar la acción política a la defensa de los sectores sociales que queremos representar:  renunciar al viejo juego partidista
  • Mantener un discurso inteligible, honesto, transparente y pegado a los problemas reales de la ciudadanía
  • Volcarse y anclarse  en la movilización social y en la calle
  • Respetar la pluralidad interna sin recurrir a los pactos cupulares entre partes
  • Funcionar de arriba a abajo y sobre la base de una persona un voto
  • Primar los mecanismos de democracia directa en todas las decisiones internas de importancia (elección de órganos, nominación de candidatos, decisiones políticas e institucionales de singular importancia)
  • Ser unitaria y con capacidad de incluir a personas, organizaciones y partidos
  • Organizarse en torno a la acción, sin burocratismos, sin apresurarse a cerrar modelos organizativos que encajonen y resten frescura al proyecto pero garantizando en todo momento los dos grandes valores a los que debe servir la organización de UP : la eficacia y la democracia interna.
  • Aplicar correctamente el principio federal como articulación de soberanías, definiendo claramente los ámbitos de soberanía compartida y actuando en consecuencia

EPILOGO

En definitiva IU y UP deben ser adalides de la  “Nueva Política”, concepto que sólo de manera muy tangencial y anecdótico  tiene que ver aspectos formales o con el uso de las nuevas tecnologías

La nueva política  significa  hacer política por y, únicamente, para la ciudadanía. Significa reivindicar la Política y renunciar al politiquerío. Significa  permeabilidad, escucha, honestidad intelectual, sinceridad y, por supuesto, la plena subordinación de la acción política a los valores e intereses sociales que pretendemos defender. Significa, en fin, un cambio radical en la relación entre los partidos políticos y la ciudadanía  y de los partidos entre sí.

Por contra, la vieja política es la política partidista, la que  se expresa en forma de una  pelea entre partidos poco inteligible para la ciudadanía, la que prima los intereses corporativos del partido por encima de los intereses generales y, a la postre, la que es vista por una parte importante de la ciudadanía como algo distante y que tiene poco que ver con su realidad cotidiana

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