Unidad Popular, Catalunya, Podemos, IU, Equo, AeC… no nos liemos

Hay  debate sobre la causa de los discretos resultados de esta candidatura en las elecciones catalanas. No citaré las hipótesis  más pobres  e interesadas (¿para qué?) y me limitaré a reseñar las dos cuestiones que a mí me parecen más significativas:

  1. a) La más importante: en Catalunya había  una candidatura de unidad popular inequívocamente de izquierdas, radical en lo democrático y con una posición en el punto nodal de estas elecciones, la cuestión nacional, que yo no comparto pero que también era muy clara. Esta candidatura de unidad popular era… la CUP.
  2. b) Por contra, Catalunya sí que es pot, ha sido vista, con razón, más como una coalición de partidos que como un proceso de unidad popular tipo Ahora Madrid; ha mantenido un discurso que ha sonado a ambiguo sobre el tema nacional, no ha sido capaz (no por culpa suya, sino porque el clima político no lo ha permitido) de darle la vuelta a la agenda y situarla en los temas sociales y ha sido comandada por un socio estatal de una manera muy invasiva en la que el electorado de ICV y de EuiA dificilmente podía sentirse cómodo. Por último, no puede olvidarse que este socio estatal, Podemos, es una fuerza política a la baja desde febrero de 2015 y que, desde las últimas elecciones, sufre las consecuencias de su acompañamiento sin  fisuras al giro copernicano de Tsipras, algo que  puede haber sido comprendido por algunos pero no puede haber entusiasmado a nadie.

2.- Ya está Grosske metiéndose con Podemos…! que no vé que hemos de buscar la unidad? Pues  no. No paso gusto metiéndome con Podemos, entre otras cosas porque, sinceramente, ya no sé con cual meterme: con el de “ni de izquierdas ni de derechas” o con el de “nuestro papel es doblarle el brazo a la socialdemocracia“; con el de “Viva la unidad popular“,  con el de “Podemos ha de ir en solitario” o con el de “Podemos puede llegar a acuerdos pero pocos“; con el de “la casta” o con el de ayer mismo:  “propongo gobernar con el PSC“; con el que criticaba ácidamente a los socialistas por someterse a la Troika o con el que comprende a Tsipras por someterse a la Troika…

La verdad es que, intelectualmente,   me motivaba mucho más criticar a Podemos cuando tanta gente creía que era un compendio inmaculado de todo tipo de virtudes. No lo es, claro: está hecho de fango cocido (como IU, como Equo, como tú y como yo);  ha cometido muchos errores (como IU, como Equo, como tú  y como yo) y también ha aportado muchas cosas positivas, especialmente en la renovación de la política.

Por eso quiero la unidad, pero, por eso y por muchas otras cosas, no concibo la unidad como satelización o como un Podemos&friends. No sólo porque no sea razonable sino porque no es lo que la gente quiere ni lo que realmente, puede funcionar mejor electoralmente.

3.- La unidad popular: un proceso irrenunciable Yo soy de los que creen que las exitosas candidaturas municipales  de unidad popular son el modelo; soy de los que creen que el concepto de unidad popular se adecua como un guante a la famosa convergencia política y social que IU lleva 6 años teorizando pero que sólo lleva uno practicando de verdad; soy de los que se creen que la aparición de Ahora en Común ha sido una excelente noticia para la izquierda en la medida que tenga aliento y recorrido más allá de las elecciones generales y no se subordine a una lógica electoralista.

En esta manera de funcionar abierta y hiperdemocrática, en la que cualquier participante se ha de sentir igual de decisivo que cualquier otro,  en la que es bueno que estén partidos dentro y apoyando pero que no es bueno que estén partidos dirigiendo, estoy yo, estamos otros muchos y, desgraciadamente, no está Podemos (aunque sí mucha gente de Podemos)… Y ni yo, ni IU ni otros muchos estamos dispuestos ya a renunciar a este proceso, porque no esté Podemos o porque no esté el “sursum corda”.

4.- Invalida esto la posibilidad de acuerdos con Podemos o con otras fuerzas políticas? Para nada. Este nuevo sujeto político surgido de la unidad popular y que ha venido para quedarse ha de ser capaz de llegar a acuerdos pre y post electorales con otras fuerzas políticas, siempre que el programa así lo permita. Pero dichos acuerdos, legítimos si se hacen con transparencia y con el apoyo de la mayoría, no pueden confundirse  con la unidad popular en sí ni, logicamente, pueden menoscabarla ni pueden ser acuerdos indignos o de subordinación a otras fuerzas: han de ser acuerdos razonables y al servicio de la ciudadanía a la que queremos servir:   No nos liemos!

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